martes, 11 de noviembre de 2008

Pablo Vargas
11 de Noviembre de 2008

Los que pueden


Nos acercamos al cierre de la temporada regular. Algunos se aprestan a vivir los playoffs con optimismo, otros con la esperanza de dar la sorpresa. Mientras tanto, algunos ya comienzan a discutir respecto de lo que debería venirse el próximo año. El formato del torneo, por ejemplo, ya comienza a estar en el tapete, con algunas propuestas tendientes a estirar a nueve o diez meses la competencia, que es lo que la mayoría reclama públicamente, pero que, sin embargo, bajo cuerda se encargan de torpedear la iniciativa ante la imposibilidad de financiar las planillas de sueldo durante tanto tiempo.

Aunque la actividad en las canchas es frenética, está entretenida y en fases decisivas, bien vale la pena detenerse en el tema de la precaria economía de los clubes participantes. Esto, a partir no sólo de que muchos ni se imaginan una fórmula para pagar salarios más de medio año, sino por sobre todo, ante la situación de no pocas instituciones que hace rato ya no tienen cómo cumplir con los compromisos pactados con sus jugadores y cuerpos técnicos.

A estas alturas, es aburrido escuchar que un club amenaza con retirarse de la Dimayor a mitad temporada por falta de recursos. Por majaderos, por repetidos, ya nadie les cree. Incluso, hay muchos que a estas alturas abogan para que lisa y llanamente, esos equipos se salgan de la liga y no jodan más. Pero eso sería tan impresentable como los llantos de los desfinanciados.

Lo dramático y más impresentable aún viene cuando se comienzan a perder partidos por no presentación, distorsionando definitivamente la competencia. Y eso ya ocurrió este año. Así, es el tiempo de que comiencen a tomarse acciones tendientes a hacer de la liga una competencia más seria, más profesional, más rigurosa y, definitivamente, deje de depender del voluntarismo de algunos que mantienen vivas a sus instituciones con un respirador artificial. Muy artificial.

Con el paso de los años, con crisis de cantidad de participantes que parecían superadas, es tiempo de que de una vez por todas, comiencen a jugar los que pueden y no sólo los que quieren. Porque con el formato de dejar “competir” a algunos equipos (que representan ciudades importantes), la cosa definitivamente no está funcionando.

No sirve de nada creerse capital del básquet, tener la hinchada más fiel, el apoyo del municipio o el mejor de los gimnasios para hacer de local. Tampoco sirve estar simplemente al amparo de grandes instituciones o empresas, porque eso no garantiza necesariamente el buen manejo de los recursos para contratar foráneos. Está bueno ya. Paremos con las farsas y apuntemos que, con todo eso, no alcanza.

Clubes que han sido protagonistas de la competencia hasta hace pocas temporadas, hoy viven de precarios equilibrios, que les alcanza para que sus jugadores salgan a la cancha sin chistar demasiado, a intentar proezas deportivas sin el soporte mínimo que requiere la alta competencia, partiendo por dirigentes serios que sean capaces de cumplir con lo pactado: sueldo, un sitio dónde vivir y los medios para alimentarse de modo acorde con la exigencia de un deportista.

Porque, al final del día, los que están fuera de la cancha son los grandes y únicos responsables de la crisis económica de las instituciones que encabezan. Nadie les pone una pistola en la cabeza para fijarle el sueldo a un jugador, nadie los obliga a prometer alojamiento, ni menos los presionan para cambiar las reglas y sumar un extranjero más por plantel. Es momento de que se hagan cargo de que si no son capaces de hacer un presupuesto, se vayan. Y, si lo saben hacer pero no saben cumplir con él, también tienen que irse. Y si no tienen la capacidad de salir a “vender” el proyecto deportivo que implica la participación de sus clubes en la Dimayor para allegar recursos, igual su destino está fuera de la actividad dirigencial.

Hay que terminar con el verso. Basta ya. La Dimayor, o como quieran llamar a la máxima competencia cestera del país, debe-de una buena vez y por todas- ponerse seria y comenzar a jugar con los que pueden y no con los que quieren o con los que creen que pueden, por representar una ciudad grande, importante en el básquet o lo que sea. Hay demasiadas muestras que eso no sirve y estanca a todos los que queremos ver por fin la explosión de nuestro deporte. Ahí tienen el decoroso ejemplo de la UDE que, con toda su tradición, se dio cuenta de que el proyecto era insostenible. Se esforzaron, no pudieron conseguir el dinero necesario y se fueron. Con la frente en alto. Con deudas, seguramente, pero sin hacer el papelón de los inanes llantos por los medios o amenazas de retiro o no presentación… Dignos, en resumen.

Aunque suene feo. Aunque no guste. Aunque sea reiterativo. Aunque prefiero que hayan muchos equipos jugando… Así y todo, llega el momento en que hay que hacerle caso a la paradoja: ser menos es más. O mejor. Porque, aún queriendo que todos se sumen al proyecto, se integren nuevos clubes, llega el momento de hacer de nuestra competencia un sitio digno. Por eso, no me canso de decir hasta el hastío –y el seguro odio de algunos que se tienen que sentir aludidos- de que esta liga no es para los que quieren, sino para los que pueden.
Sebastián Alaniz
04 de Noviembre de 2008

Sacarla afuera


Aunque la Dimayor nos sigue regalando momentos notables entrando ya a la recta final de la temporada regular, como la caída del puntero Universidad de Concepción en Valdivia o los 5 días seguidos de básquetbol que se vienen esta semana, clásicos incluidos, la semana pasada las miradas cesteras estuvieron puestas fuera de nuestras fronteras.

Por un lado Liceo Mixto, actual campeón de la Dimayor, disputó el Campeonato Sudamericano de Clubes Campeones disputado en Ecuador. Y como era de esperarse, ganó el partido que tenía que ganar, frente a los locales de Barcelona, y luego perdió todos sus cotejos. Si bien se puede argumentar que “se cumplió” y que el plantel no llegó en el mejor momento físico, la pregunta que queda latente y que lleva varios años así es ¿Cuándo nos vamos a aburrir de ir a cumplir, de no aspirar a nada más de lo que, por lógica, nos corresponde?

El ejemplo claro de un país que ha avanzado en esa línea es, precisamente, el del club campeón del torneo, el Biguá de Uruguay, a quienes no les importó tener al frente a la tradición y los números, históricamente superiores, de brasileños y argentinos. Con un juego atildado y colectivo, que se replica del mismo modo en su trabajo de selecciones nacionales, se llevaron la corona a un país que, como todos sabrán, tiene bastante menos habitantes que el nuestro (para derribar otro clásico y añejo argumento que justifica nuestra inferioridad ante cariocas y trasandinos). Martín Osimani demostró nuevamente que es una figura de nivel sudamericano y repitió sus buenas actuaciones por la “celeste”, ahora para guiar al Biguá al título.

Bastante más lejos, pero con bastante más cobertura y, por tanto, con posibilidad de seguir la acción basquetbolística de buena manera, comenzó una nueva temporada de la NBA. Cinco partidos han bastado para confirmar algunos augurios. Que los Lakers vienen con todo por la revancha y están logrado alargar su rotación, que los Celtics siguen sólidos, que los Spurs han demostrado una inédita Manu-dependencia al tener un pésimo arranque sin el argentino, lesionado y fuera de las canchas por varios partidos más, y que los Rockets, con la consolidación de Luis Scola y el aporte del recientemente incorporado Ron Artest, más la dupla McGrady-Ming, pueden dar que hablar este año, entre otras cosas.

La noticia que sin duda marcará la semana es el nuevo cambio de equipo de Allen Iverson, que dejó los Nuggets para arribar a Detroit. Con esto se rompe la base de plantel más consolidada de la liga en los Pistons, ya que Chauncey Billups, integrante del plantel campeón de hace 3 temporadas y que llevaba largo rato jugando con Hamilton, Prince y Wallace, parte a Denver junto a McDeyss. Ojalá que esto permita que Carmelo Anthony vuelva a tomar las riendas de un Denver que, con dos de los goleadores de la liga, no anduvo el año pasado y, por parte de Detroit, es una movida claramente de campeonato, buscando una pieza desequilibrante que los pueda meter en la pelea por el título.

Para Iverson, simplemente sumarse a lo que en las últimas temporadas han hecho jugadores tan ilustres como Karl Malone, Gary Payton o, sin ir más lejos, el mismísimo Kevin Garnett: buscar un equipo que tenga reales pretensiones de campeonar para no retirarse de la NBA sin un anillo de campeón en las manos.

martes, 21 de octubre de 2008

Pablo Vargas
21 de Octubre de 2008

El juego y el futuro

Paseando por las canchas, el pasado fin de semana, se me vienen dos importantes temas de los cuales uno se podría explayar. Sin embargo, también se trata de dos asuntos que, indirectamente, se conjugan. Uno es el valor de lo colectivo, y otra es la relevancia que nuestro básquet le da a su propio futuro.

Viendo el partido en que Boston College recibió a la Universidad de Concepción, es fácil resaltar ciertas diferencias en el juego que desarrollan ambos. Los maipucinos invirtieron fuerte esta temporada, buscando superar sus resultados de los últimos dos años, cuando fueron semifinalistas y se encontraron en esa ronda con Liceo Mixto. Aún cuando han transcurrido los meses, la química y la fluidez sólo aparece a ratos. No es un equipo en rodaje ni mucho menos, pero sigue teniendo fluctuaciones importantes en su desempeño a lo largo de los 40 minutos, cayendo en errores y teniendo problemas para cerrar los partidos.

Con un plantel nutrido en talento, a veces resulta incomprensible que gane cinco de seis duelos que les tocó seguidos de visita, estire su racha derrotando en casa al clásico rival (Puente Alto) para, posteriormente, caer ante uno de los colistas (Español) y el puntero (la U penquista). Para tener una gira tan exitosa en recintos ajenos, algo ha de tener el team. Sin embargo, en su gimnasio no termina de hacerse fuerte. Y son esas mismas “bipolaridades” que presentan dentro de cada partido, las que hacen que las “Aguilas” no estén más encumbradas en la tabla, luego además de una baja Fase Zonal.

Por contrapartida, la U de Conce en sus buenas noches –las que no son pocas- hace una apología al valor de la armonía colectiva en el tabloncillo. En el Super 4 jugado en casa y en su reciente visita a la capital, los penquistas demuestran que su fortaleza está en las capacidades individuales puestas al servicio del conjunto. Ahora, claro, las diferencias con Boston College no son pocas: si bien los del Campanil este año cambiaron de técnico, fue el asistente de Guillermo Narvarte quien se hizo del cargo, y el conocido Jorge Luis Alvarez ha puesto su impronta en el equipo, sumando un par de refuerzos útiles para suplir ciertas falencias detectadas con anterioridad. La solución no ha llegado, precisamente, por el lado de los extranjeros. No es que Jeff Abga, André Hardwick o Kenell Sánchez no aporten lo suyo, sino que son “uno más” en el tramado colectivo. De hecho, en Maipú los universitarios cerraron el duelo con sólo uno de los foráneos en cancha.

A eso se apunta con tanta vuelta. A lo relevante del fondo de juego, de la química, de la fuerza colectiva, a la armonía de los cinco que están en el parquet y los siete que pueden salir desde el banquillo. Ciertamente, no son los únicos que tienen esta virtud, pero ante un cuadro con nombres potentes, como lo es Boston, dejan en evidencia el valor del colectivo en un juego simple como el básquetbol. Ahora bien: nada de esto implica que U de Conce sea el “equipo perfecto” o que no tenga carencias. Las tiene, y quedan en evidencia a ratos (pero eso puede ser materia de otra columna en este blog).

Por lo demás, nada de esto garantiza títulos o gloria. De hecho, nadie se acordará en un par de meses si eran los que mejor jugaban si no coronan la campaña con un cetro. Pero es sano reivindicar lo colectivo en una liga que, se presuponía, dominada por el equipo que posea los tres mejores extranjeros. Los penquistas -tal vez- sean de los que más gasten en el ítem “salario de gringos”, pero eso no les ha garantiza calidad de los mismos (ojo, no digo que sean malos) ni mucho menos resultados.

Combinando a la importancia del juego armonioso en un deporte colectivo como éste, quiero detenerme en un asunto no menos relevante y asociado en el fondo a lo, hasta ahora, descrito. Por esas vueltas de la vida, este sábado “caí” en la eliminatoria regional para el Nacional de categoría Cadete. Más allá de los resultados, que no son relevantes, dos cosas me llamaron poderosamente la atención y me hace ser pesimista respecto del futuro.

Sin desmerecer los esfuerzos dirigenciales ni el empeño de nadie, no puede ser que un torneo de esta envergadura se dispute sin tablero marcador electrónico, con tiempo incluido, o sin reloj de control de posesión. La verdad, hace años no me tocaba ver que eso ocurriera. ¡¡¡Estamos en el año 2008!!! Y en el gimnasio donde se disputó el clasificatorio, todo se llevaba con cronómetros manuales en la mesa de control. ¿La verdad? Me parece no sólo impresentable, sino también irritante que no nos preocupemos de darle a los jóvenes las chances de jugar el juego como corresponde. ¿Tan así? Sí, tan así. Y pongo un ejemplo cercano: hace una temporada, si la memoria no me falla, Boca Juniors perdió un partido en la FINAL de la liga argentina porque en el transcurso del partido se echó a perder el reloj de 24 segundos. ¡PERDIÓ EL PARTIDO! Mientras, acá se juega con tiempo “manual”. Después no esperemos mejorar o medirnos con nadie.

Lo segundo: los chicos que vi en acción, de 15 y 16 años, presentaban una carencia brutal de fundamentos. Algunos, incluso, no tenían mayor conocimiento o manejo del juego. Y hablo de chicos de los equipos que dominaron el clasificatorio y no del colista, que se comió palizas de sobre 100 puntos de diferencia ante sus rivales y que tenía un plantel que -con suerte- se podría definir como de “novatos” de una escuela de básquet. Hay que decir que un “seleccionado” así no merece jugar. No por malo, sino que su carencia de jugadores evidencia que no existe competencia en la asociación a la que pertenecen, pues no había ni siquiera dos jugadores que supieran los fundamentos más básicos del deporte que jugaban.

Si a en los buenos había falencias, hay que imaginar la diferencia cualitativa respecto del más malo de los equipos del clasificatorio. Y resulta que, aunque no sea la zona más basquetbolizada del país, no puede ser que en donde hay más población, no haya en las series menores una masa crítica de jugadores que permita mirar con optimismo el futuro, menos si el quinteto que gana lo hace habiendo tenido algunos entrenamientos y sin mostrar (ni menos necesitar) un patrón de juego muy definido para superar al resto. Así, el futuro se ve nublado.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Sebastián Alaniz
14 de Octubre de 2008


“La Lógica”



Un concepto raro o al menos poco aplicable en el deporte. La lógica permite hacer pronósticos fundamentados y adelantar resultados y posiciones. Romper la lógica significa quebrar esquemas, quedar en la historia y remecer los entornos de cada disciplina, no importa cuál sea dicho entorno, ni cuántos seguidores tenga.

Pasó con “Las Diablitas”, que derrotaron a una selección argentina que no perdía en 20 años. Está pasando con Fernando Alonso en la Fórmula 1, que sin estar en una de las escuderías grandes y supuestamente sin un auto capaz de pelear el campeonato, ya lleva 2 victorias al hilo. Pasa con Ovalle en la Copa Chile, que dejó en el camino a Coquimbo y a La Serena. Son casos que rompen la lógica y en un primer momento son inesperados, pero una vez ocurridos no son demasiado sorpresivos, dados los antecedentes previos. Alonso es uno de los grandes y ya ha ganado el título de pilotos de la máxima categoría. Coquimbo y La Serena no juegan con plantel estelar los encuentros de mediados de semana. Y “Las Diablitas” no son producto de la casualidad, sino de un trabajo bien planificado y que tiene como modelo precisamente a “Las Leonas argentinas”.

Y en el básquetbol estamos acostumbrados a que la lógica se rompa, aunque también siempre podemos encontrar antecedentes para ello. La semana pasada ocurrió con la Universidad de Concepción, puntero y ganador del súper 4, que fue a caer con el que hasta entonces era el colista absoluto, Español de Talca. Y también pasó con la selección universitaria de la UC, que con 5 jugadores Dimayor en su plantilla cayó frente a un plantel que prácticamente en su totalidad es amateur, el equipo de la Universidad Católica de Valparaíso, en la final del nacional universitario.

Esos dos resultados, contrarios a cualquier pronóstico “oficial”, tienen también su explicación. Español cambió extranjeros y tomó un segundo aire que le permitió 3 victorias en línea. Luego de vencer a Osorno y Valdivia, el quijote venía en racha y con la moral en alto para enfrentar a los penquistas, que habían además caído dolorosamente como locales frente a los Toros. Coincidieron estos dos momentos de estos dos planteles en la cancha y el resultado fue el que conocemos.

En el caso de la final universitaria se vivió con una dinámica distinta y con un argumento también diferente. El físico pareció ser determinante para un Felipe Contreras o un Christian Díaz, que estuvieron jugando toda la semana sin descanso, por haber jugado el fin de semana anterior dos partidos por Dimayor. Además está el factor concentración, que se notó en varios jugadores cruzados, ya que esa misma noche jugaban en Concepción por los puntos y varios de los hombres de Ureta “se fueron” del gimnasio de la USACH incluso antes de que comenzara el pleito. Del otro lado se encontraron con un equipo parejo, disciplinado, con una generosa y rendidora rotación de hombres, por lo que el duelo, que en el papel era para los santiaguinos, se volcó hacia los porteños. Incluso, haciendo un mal partido la UC, por la calidad y experiencia de su plantel, estuvo a poco de emparejar las acciones al finalizar el encuentro.

Es lo bonito de este deporte y del deporte en general. Poder argumentar correctamente sobre los pronósticos, para que de vez en cuando y de cuando en vez, se rompa de nuevo la lógica, se reciban sorpresas y se escriban páginas de historia, sin que eso amague nuestras ganas de seguir “apostando” por quién va a ganar el próximo fin de semana.

martes, 7 de octubre de 2008

Félix Farfán
7 de Octubre de 2008

Otra cosa es en chilito


He tenido la oportunidad de seguir durante un año el basquetbol universitario acá en Santiago y es muy difícil no pensar en lo que ocurre en la tierra de “Magic” y “Air”. El campeonato de la NCAA es un torneo que tiene, de por sí, muchos atractivos. No sólo por el hecho de que sus principales figuras lleguen a la NBA. Ayuda, claro está. Pero el camino que deben enfrentar en esa liga va generando una historia que en más de una ocasión ha sido transcrita a un guión de película.

El Final Four es una institución dentro del basquetbol norteamericano, y los partidos (que se transmiten por internet) suelen tener la afluencia de una buena cantidad de espectadores, principalmente estudiantes de las mismas casas de estudio que van a alentar a su equipo. A alentar sin la necesidad de desgastarse en canto tras canto, pero con la pasión e identidad suficiente para aportar al desarrollo del juego.

Acá en Chile todo es distinto. Hay dos torneos “grandes”: la Organización Deportiva de la Educación Superior (ODESUP, que reúne a universidades privadas fundamentalmente y, en el último año, se incluyeron las más tradicionales) y el de la Federación Nacional de Universitaria de Deportes (FENAUDE, que reúne a los torneos de las asociaciones regionales). Aquí todo es distinto a lo que uno puede ver en la competencia estadounidense: no hay cobertura suficiente; no tiene la espectacularidad de jóvenes promesas y no tiene restricciones.

No me refiero a restricciones en cuanto a que no hay reloj de posesión, ni a que se permiten cometer fouls sin parar. No. La gran restricción, en comparación al campeonato gringo, es en la presencia de jugadores profesionales en planteles universitarios. Es que en los parquets universitarios, a pesar de la condición de jugadores “profesionales”, uno se encuentra con muchos de ellos.

La presencia de esos jugadores (para la suerte de las respectivas casas de estudio) marca notables diferencias. Es distinto un partido de la UC con Cristián Díaz, Felipe Contreras, Bernardo Baeza, Jorge Narbona e incluso Milibor Bugueño (que si bien no juegan todo el tiempo en el plantel Dimayor de la UC, si entrenan con el equipo) que uno sin ellos. Lo mismo ocurre con Gabriela Mistral con Percy Werth, German Siegmund y Nicolás Alba.

La presencia de esos jugadores marca una distancia considerable. Por ejemplo, la Universidad Católica ha salido campeón del torneo nacional FENAUDE en variadas oportunidades en los últimos años. Y si no es campeón, es segunda. Ahora, defendiendo su corona conseguida en Valparaíso el año pasado, el cuadro que dirige también Miguel Ureta, ha ganado con holgura sus partidos. En su debut frente a la UTEM, a 4:38 de que terminara el partido, el “mono” hizo ingresar a los suplentes. Ganaron por 31 puntos (y con los suplentes casi medio cuarto en cancha). Lo mismo ocurre en la ODESUP.

¿Será bueno normar eso? En algún minuto, sí. Pero, por ahora, mientras no se cambie la mentalidad deportiva, mientras no se abra un abanico de opciones para poder hacer surgir la cultura deportiva necesaria para el país, creo que es plausible el que se de esta opción. Le da mayor espectáculo a los partidos. Esperemos que, prontamente, todas las selecciones universitarias tengan ese requisito de no tener profesionales en cancha, por el bien de nuestro chilito.

martes, 30 de septiembre de 2008

Francisco Pino
30 de Septiembre de 2008

4 Cuartos Súper 4


El fin de semana se realizó el torneo Súper 4 Copa Toyota en Concepción, competencia que pone fin a la Fase Zonal del Torneo DIMAYOR de esta temporada, en buen romance diría que es el mejor sábado y domingo para los verdaderos fanáticos del baloncesto criollo, donde se enfrentan los mejores equipos del momento: Deportes Castro, UdeConce, Liceo Mixto y Deportes Valdivia. Cuatro partidos de los cuales 3 son finales y uno donde nadie lo quiere perder. Son Cuatro Cuartos por 4 y me hace recordar lo que escribía en un tono jocoso en el foro de la página de www.DIMAYOR.cl.

La Previa: Como ocurre en estas instancias la “familia basquetbolística” se junta para disfrutar la competencia: unos llegaron tarde y otros muy temprano, lo importante es que todos estuvieron presentes. El ambiente de la primera jornada era de ansiedad, contando los minutos para el inicio y disfrutando del azul-amarillo y del blanco-rojo de las promotoras de las marcas auspiciadoras.

El primer encuentro-cuarto del fin de semana lo disputaron Deportes Castro y Liceo Mixto, el puntero de la competencia actual con el monarca del torneo pasado. Un duelo que prometía ser estrecho en el marcador, finalmente se lo adjudicó el equipo chilote por un expresivo 89-73, donde José Luis Campos (24), PJ Mills (27) serían las principales figuras castreñas y Patrick Sáez (21), que entregando su mayor esfuerzo, no logró contrarrestar esta marea de goles que trajeron los isleños.

El segundo encuentro-cuarto lo protagonizaron el dueño de casa, CD UdeConce, y Club Deportes Valdivia. Aunque mi corazón penquista deseaba lo mejor para el campanil, tenía algún grado de inseguridad sobre el quehacer del equipo de mi alma mater. Tomando las palabras del entrenador del equipo del Calle-Calle, Mario Spada: “la cenicienta de este Súper 4” se podría calzar el zapato que la transformaría en princesa y los planes del campanil se hundirían en el Bio Bio. Los príncipes Marcus Elliot (24), Deshawn Danzey (18) y el recién llegado Michael Wilds (17) no encontraron la dulce victoria. Sin embargo, Arteaga (27) y Agba (20), los “bellos mozos” penquistas se encargaron de poner fin al cuento con que los auricielos se quedaron con el encuentro con un expresivo 95-82. Y colorin colorado la primera fecha se había terminado.

El entretetiempo: Como ocurre en estas ocasiones, donde se encuentran los amigos del norte con los del sur, se produce una buena conversación, acompañada de sabrosos manjares y algunas bebidas espirituosas, lo que hace extender la jornada hasta altas horas de la madrugada. La mañana del domingo, como ya se esta haciendo tradición, se jugó el famoso partido de los amigos: el team de “Dando Bote” por un 72-60 doblegó al combinado del resto del mundo.

El tercer encuentro-cuarto enfrentaba a los equipos perdedores de la primera jornada. El ambiente se sabía calmo a pesar de algunas declaraciones que decían “jugaremos con los juveniles...”. En la práctica los valdivianos jugaron con sus mejores hombre y los liceanos cuidaron a Patrik Saez y a Rodrigo Espinoza para no aumentar las camas en la clínica del Mixto. Un partido de trámite extraño, donde en la primera mitad se dieron rachas en ambos quintetos. 13-0 impuso el elenco valdiviano y tras cartón los andinos se impusieron por un 15-1 cuando la chicharra ponía fin al segundo cuarto, con un marcador parcial de 40-41 a favor de los cóndores. En la segunda mitad el elenco dirigido por Pablo Ares se mantuvo con la ventaja faltando 6 minutos con 24 segundos para el final, de ahí en adelante el quinteto de la región de los ríos no permitiría ser sobrepasado en el marcador, quedándose con el tercer lugar por un marcador 98-95.

El cuarto encuentro-cuarto: La final entre los punteros del actual torneo DIMAYOR, los chilotes de Deportes Castro decididos a complicar a los del campanil rápidamente marcaron un 8-0, gentileza de dos triples y un doble de Velásquez. Por su parte, el elenco dirigido pot Jorge Luis Alvarez tímidamente reaccionaba acortando parcialmente la diferencia: 16-20 terminó el primer período. En el segundo cuarto, los universitarios comandados por Samuel Bravo reaccionan y lentamente se ponen arriba en el marcador 36-33 para ir al descanso. Al inicio de la segunda mitad, un triple de JL Campos pone equilibrio en el marcador, pero un sorprendente Kenell Sanchez ordenaría las cosas en la Casa del Deporte. De ahí en adelante, los universitarios no dejarían el liderato en la cuenta, a pesar de los airados reclamos del ayudante del técnico, hasta imponer el 83-79 final. Ganando el torneo y de paso adjudicándose el derecho de participar en la Liga de las Américas

Comentarios finales:

“De alta” está “Cochefo” Campos, tras su aparatosa caída y que motivó su salida inmovilizado en camilla, desde la Casa del Deporte, tras un choque con Kenell Sanchez.
Marcus Elliot de Valdivia fue premiado como el mejor jugador del torneo. No lo discuto.
Gonzalo Velásquez de Castro como el goleador. MMMM... sumando y restando…tengo mis dudas, tarea para todos.
Mauro Salinas se llevó al premio al fair play. Limpiecito el pequeñín.
Ni los incidentes en las tribunas empañaron la celebración de los Universitarios, que al final del partido los mismos exaltados se despidieron de buena parte de los asistentes con felicitaciones por el triunfo…eso merece una verdadera felicitación.

En definitiva, un fin de semana feliz, a pesar de que junto con el término del partido los amigos regresan a sus hogares, en el norte y en el sur. Habrá que esperar unos cuantos meses para jugar una nueva “pichanga” emulando a los que si saben jugar…

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Sebastián Alaniz M.
23 de Septiembre de 2008

Hagan sus apuestas


Lo primero es lo primero. Es de esperar que sea quien sea el ganador del próximo Súper 4, tenga desde ya en sus planes financieros la inversión que significaría la incursión del club en la Liga de las Américas y, por tanto, no estemos en unos meses más hablando de equipos parche, indecorosas bajadas con su respectiva sanción, refuerzos extranjeros de bajísimo costo y nivel o algo por el estilo. Luego, un segundo comentario al paso. Independiente de los motivos, generalmente económicos y siempre atendibles, qué pena que no se repitiese la instancia de llevar el básquetbol profesional a un lugar que no tiene actividad constante en este nivel, como si ocurrió con la versión del año pasado de este mini torneo, jugada en el gimnasio Sokol de Antofagasta. Me parece una excelente oportunidad para sembrar ganas por el basket en otros rincones de Chile, pero tengo claro que poder concretar iniciativas así va mucho más allá de las buenas intenciones. Dicho esto, a las apuestas.

Por el norte, dos potencias. Primero Universidad de Concepción, que cuenta con un trío de extranjeros que es, quizás (y digo quizás por lo bien que ha andado Osorno en la temporada regular respecto a esto), el que mejor se ha adaptado al trabajo del equipo (y no el equipo a ellos como suele ocurrir en los equipos de plantel corto y que dependen casi exclusivamente de lo que hagan los “gringos”), y con una rica base de plantel nacional que cuenta entre otros con la experiencia en la conducción de Marcelo Hernández, con un Evandro Arteaga, que todos sabemos lo que tira, y un cada vez más sólido Samuel Bravo, además de una muy talentosa “patrulla juvenil” que va a dar que hablar más temprano que tarde. Candidato seguro, quizás el que más, por lo que viene mostrando (a pesar del traspié de local con Boston College el pasado domingo), porque está acostumbrado a pelear cosas importantes y porque, y éste un extra que cualquiera se quisiera, es local y con las sillas que bordean la cancha de la Casa del Deporte repletas de fanáticos, los del campanil pueden asustar al más bravo. Un par de lesiones podrían complicar su opción, pero es firme contendor por el cupo.

Liceo Mixto es el otro “nortino” y es el otro complicado por las lesiones. Sus extranjeros Frey y Mason están prácticamente descartados y se rumorea que llegaría un poste argentino a cubrir estas ausencias. Momento complicado para un plantel que lo ha ganado todo en las últimas 2 temporadas y que, por lo mismo, es también siempre favorito. Briones, Patrick Sáez y Espinoza son de los que marcan diferencias en las instancias definitorias y eso es algo que prácticamente no se encuentra en los otros planteles en competencia.

Por el sur llega Valdivia, que viene con dificultades y que en las últimas fechas ha mostrado una Elliot-dependencia fuerte. Va a depender mucho del trabajo que se haga en torno al escolta extranjero la suerte que pueda tener el CDV. Mejorar las pantallas para procurarle mejores tiros a Marcus aparece como una prioridad, sobre todo si el que las hace es Bishop, que luego puede quedar abierto para su certero tiro de 3. Complicado pensar en el título, pero no imposible. Y ya que mencionamos a los jóvenes penquistas, también aquí hay una cantera interesante, aunque se ha ido quedando en las últimas fechas.

Dejo para el final a Castro, que aparece como el menos “tradicional” de lo equipos de este súper 4, pero que llega por segunda vez consecutiva a esta instancia, con una campaña sólida, que los mantiene líderes de la dimayor y que es su principal carta de presentación para este torneo. Por el momento que viven, que a nadie le extrañe que estén dando dura batalla por el cupo.

Y como dicen en México…ustedes ¿a quién le van?... Hagan sus apuestas.